Stock y bodega describen dos preguntas distintas
El stock responde cuánta existencia hay; la bodega explica dónde está. Si una pyme mantiene reserva y local, mezclar ambas cantidades genera promesas de disponibilidad que no se pueden cumplir en el momento.
Salelog separa existencias por bodega y registra las transferencias. La compra entra a una ubicación y la venta sale de la que corresponde. El historial permite seguir la secuencia cuando aparece una diferencia.
“¿Cómo sé qué reponer sin revisar cada estante?”
Define un mínimo para los productos importantes y revisa el estado de stock. El umbral debe considerar la velocidad de venta y cuánto tarda el proveedor. Una misma cantidad puede ser suficiente para un artículo lento y crítica para otro que se vende cada día.
Salelog genera la alerta cuando se cumple el evento soportado; no calcula pronósticos ni envía un pedido automáticamente. La decisión de compra sigue siendo del negocio.
Cuándo el celular aporta más valor
Registrar cerca de la mercadería evita anotar para después. La cámara puede localizar productos por código, y el modo móvil offline-first ayuda cuando la cobertura de una bodega es irregular. La web queda disponible para consultas con conexión.
Si varias personas trabajan en la pyme, asigna cuentas y permisos según sus responsabilidades. No todos necesitan editar costos, miembros o configuraciones.
Una pyme no siempre necesita un ERP
Si el problema es operativo y el equipo es pequeño, un sistema enfocado puede ser más sencillo de adoptar. Si necesitas producción, series, lotes, vencimientos, despacho avanzado, contabilidad o documentos tributarios conectados, el alcance cambia y conviene evaluar una plataforma especializada.
