Un único mínimo para todo el catálogo no funciona
Una unidad puede ser suficiente para un artículo lento y una situación crítica para otro que vende veinte al día. El umbral debe reflejar el ritmo de salida, el tiempo que tarda el proveedor y el riesgo de perder una venta.
Empieza por los productos importantes, no por rellenar el campo en todos. Un umbral mal elegido produce ruido; demasiados avisos terminan ignorándose.
Del cruce del umbral a la revisión
Cuando una venta reduce la cantidad desde un nivel aceptable hasta uno bajo, la alerta dirige la atención al producto. A partir de ahí conviene revisar:
- cuánto queda y en qué almacén;
- si existe stock en otra ubicación;
- cuántas unidades se venden habitualmente;
- cuándo puede reponer el proveedor;
- si ya hay una compra registrada o una transferencia pendiente.
La alerta es una señal operativa. La decisión sigue perteneciendo al negocio.
Stock mínimo y punto de pedido no son idénticos
En gestión avanzada, el punto de pedido puede incorporar demanda prevista, plazo y stock de seguridad. Un umbral simple no realiza ese cálculo. Puede ser suficiente para una tienda pequeña, pero no debe presentarse como previsión automática.
La calidad depende del registro diario
Si las ventas, compras o traslados quedan fuera del sistema, la cantidad que compara el umbral no representará la realidad. Antes de sofisticar las reglas, consigue que el equipo registre de forma consistente las operaciones que cambian existencias.
